Lo más característico del arte románico es la arquitectura. Los monasterios eran hacia el siglo XI los más importantes centros de cultura y de investigación. Uno de estos, regido por los monjes de Cluny, está considerado como el lugar donde nació la arquitectura románica. Pero la importancia de Cluny radico sobre todo en el hecho de que allí se formaron varios equipos de monjes-arquitectos que pronto se dispersaron por todo el occidente europeo y difundieron ampliamente el nuevo modo de construir en Cataluña, Rosellón, Provenza, Borgoña e incluso Rumania.
Características
Casi toda la construcción se realiza en piedra y, cuando empieza a emplearse el mármol, el muro sirve también como elemento decorativo. El primitivo trazado basilical se dividía en varios espacios interiores, al mismo tiempo que se añadían otros elementos como torres, los absidiolos, el coro, el crucero y el deambulatorio.
El mayor problema que tenían que resolver los arquitectos era el de y para ello empezaron a utilizar arcos perpiaños o fajones que descargaban el peso sobre las columnas cuyo empuje se contrarrestaba por medio de contrafuertes colocados en la parte exterior. Luego se impuso la bóveda de cañón.
El mayor problema que tenían que resolver los arquitectos era el de y para ello empezaron a utilizar arcos perpiaños o fajones que descargaban el peso sobre las columnas cuyo empuje se contrarrestaba por medio de contrafuertes colocados en la parte exterior. Luego se impuso la bóveda de cañón.
El principal elemento de sostén es el pilar, constituido por columnas o medias columnas adosadas en sus frentes. Los capitales son de varios tipos (características de la escultura románica) y pueden tener vegetación o animales. Los muros constituyen grandes masas con escasos vanos y estos, cuando existen, son generalmente de forma abocinada, lo que dificulta la iluminación interior. Sin embargo, esta oscuridad se avenía bien con la cristiana actitud de recogimiento propia de aquella época.













